25 abr. 2016

Rosy & John de Pierre Lemaitre

Portada de Rosy & John de Pierre Lemaitre
autor: Pierre Lemaitre
edición: Alfaguara Negra (2016)
género: noir

cuatro estrellas

Creo haber comentado alguna vez que no soy muy amigo de la novela negra, más concretamente de aquella que se centra en los pormenores de casos e investigaciones policiales. Sí me gustan, en cambio, las historias de forajidos, de outsiders regurgitados por la sociedad (en la línea de Pizzolatto o Donald Ray Pollock) que no tienen otro remedio que delinquir o incluso matar para poder sobrevivir. En definitiva, soy más amigo del pulp que del noir, pero lo cierto es que en literatura no le hago ascos a casi nada. Precisamente porque el nombre de Pierre Lemaitre tiene demasiado peso en la literatura actual (solo hay que ver su palmarés) no pude rechazar la oportunidad que me brindó el destino; abandoné mis prejuicios y me puse al tajo con esta novela. Y la verdad es que he disfrutado muchísmo con Rosy & John, una historia diferente de lo que acostumbro a leer. El libro me ha atrapado sin piedad pues posee el mérito de mantener la tensión narrativa de principio a fin. El desenlace, no por predecible, se muestra menos contundente. Es más, se me antoja cojonudamente redondo hasta el punto que no puedo imaginar resolver el entuerto que plantea Lemaitre de otra forma.

Sinopsis:

20 de Mayo. 17:00h. Un artefacto explota en una concurrida calle del distrito XVIII de París llevándose por delante mobiliario urbano, varios escaparates y un andamio. Por fortuna no ha segado ninguna vida. Jean lo ha observado todo sentado cómodamente en la terraza de un café; incluso lo ha grabado con su móvil. El joven estaba sobre aviso, a la expectativa de los acontecimientos, no en vano es él quien ha puesto la bomba. Satisfecho con el efecto que ha tenido su primera puesta en escena Jean abandona el escenario y se dirige al metro.

De forma casi inmediata se despliega todo el operativo antiterrorista. Se baraja en primer lugar un atentado con fines religiosos o incluso políticos, pero pronto se desestiman ambos. La sorpresa viene cuando se descubre que el explosivo usado era un antiguo obús de la guerra mundial, algo que está al alcance de muchos. Aparece entonces la motivación personal, el juego macabro de un lobo solitario, aunque se desconoce con qué propósito actúa. París está en estado de sitio y se prepara para afrontar unas horas decisivas.

Cuando Jean aparece en la comisaría para entregarse nadie entiende su propósito. Solicita (más bien demanda) que su interlocutor sea Camille, quien acaba de volver de un retiro: el agente se ha tomado un permiso de unos pocos días para ir a su refugio en medio del bosque. La sorpresa y el terror asaltan a todo el cuerpo de policía cuando se interroga a Jean y este revela que hay seis artefactos más. Cada día que pase explotará uno si no acceden a sus condiciones: pide la liberación de su madre, Rosie, que está en la cárcel y una vía de escape a un país lejano. Camille intentará por todos los medios entender la relación que une a Jean y su madre, convencido que en ella está el secreto para evitar una masacre que pasará a la historia.

'Camille Verhoeven es un metro cuarenta y cinco de cólera.
Un metro cuarenta y cinco es poco para un hombre,
pero es mucha cólera concentrada. Sin contar con que
para un policía la furia, incluso contenida, no es
una virtud cardinal. Como mucho es un filón
para los periodistas (en algunos casos sonados
sus respuestas cortantes han tenido bastante éxito),
pero sobretodo es un quebradero de cabeza para
sus superiores, los testigos, los compañeros,
los jueces y para casi todo el mundo.'

Opinión:

Rosy & John es una historia que se puede leer de forma independiente, si bien en la línea temporal iría encajonada entre Irène y Alex. El autor hace alguna referencia al pasado del inspector Camille, lo suficiente para poder atisbar en parte las razones de su carácter. Pero este libro se centra sobretodo en la psicología de los personajes de Jean y su madre, dejando casos anteriores de lado. Como texto independiente funciona maravillosamente bien: es corto, conciso y muy contundente. A medida que pasamos las páginas creemos que no habrá tiempo de desenmascarar al culpable, pero todo acaba por desmoronarse como un castillo de naipes cuando Camille da con la tecla.

La mejor virtud de la novela es sin duda la del juego psicológico del autor. Lemaitre siempre va un paso por delante de Camille y del lector. Nos deja ver tan solo aquello que él quiere, dosifica la información con maestría hasta el punto de hacernos padecer con las posibles consecuencias de las bombas: cientos de personas pueden perder la vida, incluso niños inocentes. Tan solo hacia el final, cuando ya se vislumbra el clímax, nos quita la cinta de los ojos y nos muestra por donde pueden ir los tiros. No por ello el final deja de ser sublime y perfecto. Porque en esta historia todo está hilvanado a la perfección, incluso el más nimio detalle.

La recomendación de la novela es obvia. Y no lo digo yo, lo dicen muchos críticos. Ahora que conozco a Camille Verhoeven es fácil que me introduzca más en su mundo, ávido como estoy de conocer las interioridades de este tipo menudo e irascible, de carácter volcánico y amigo de las frases lapidarias. Y es que Lemaitre ha sabido crear uno de esos personajes sumamente atractivos (e inspectores de policía los hay a patadas en la literatura), alguien que resalta sobre el resto y queda grabado a fuego en nuestra mente. Aunque creo que antes le daré una oportunidad al ejemplar firmado que tengo de Nos vemos allá arriba pues el ostracismo al que hasta ahora he sometido a este autor se ha desvelado como algo totalmente injusto, una injuria imperdonable que es necesario subsanar.

Ficha:

"Rosy & John" - Pierre Lemaitre
Traducción de Juan Carlos Durán Romero
Alfaguara Negra (978-84-204-1363-1)
154 páginas

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