12 ene. 2016

Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal de Mancuso y Viola

Portada de Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal

Echo la vista al pasado y observo como Otranto ha ido creciendo poco a poco, reseña a reseña. La predilección por la literatura de género ha sido siempre la línea predominante en este camino aunque rebuscando entre los posts encuentro un poco de todo. Y es que Otranto es ante todo un proyecto personal abierto a nuevas lecturas e inquietudes. Entre los propósitos de año nuevo me propuse releer algún clásico y reforzar la presencia de la literatura hispanoamericana. No entraba en mis planes añadir ensayos, pero el destino suele ser caprichoso. Buscando material para un relato rescaté "Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal" de Stefano Mancuso y Alessandra Viola. La sensación tras leerlo ha sido tan gratificante que no he podido evitar traerlo al blog.

Sinopsis:

La especie humana es la auténtica dominadora del planeta Tierra. ¿Alguien lo duda? Ahora bien, ¿en qué términos se puede realizar esta aserción? Es más, ¿es esta afirmación cierta o simplemente la damos por supuesta? En el planeta Tierra la vida animal supone un 0,3% del total (debemos incluir aquí a nuestra especie) mientras que el 99,7% restante se compone de vida vegetal. A raíz de este dato se puede deducir que quizás las plantas sean los organismos dominantes mientras que los animales, incluidos nosotros, no somos más que elementos testimoniales en el tercer planeta de nuestro sistema solar.

Teniendo en cuenta el dato anterior hay que plantearse pues por qué para la especie humana las plantas suponen poco más que un elemento ornamental, un alimento sano o, en el peor de los casos, una plaga o un impedimento para nuestras actividades industriales. La agricultura ha sido la base del desarrollo de la humanidad desde hace miles de años. Las plantas están en la base de la cadena trófica y sin ellas no podríamos existir (ellas en cambio sí que podrían sobrevivir sin nosotros). Si nos proporcionan el oxígeno que respiramos, si nos proveen de buena parte de los alimentros frescos y de la mayoría de las sustancias curativas y terapéuticas que conocemos ¿por qué las denostamos continuamente como si apenas fuesen importantes?

La respuesta está sin duda en el egocentrismo propio de la especie humana. Las plantas son organismos sésiles y afirmamos con vehemencia que no son inteligentes. ¿Por qué deberíamos pues mostrar interés por ellas? Para comenzar son sésiles, no pueden desplazarse; esta es la única presunción cierta. Debido a su imposibilidad para huir o emigrar la evolución ha hecho con ellas cosas maravillosas, detalles que menospreciamos pero que este libro nos desvela de forma asombrosa. ¿Que nosotros tenemos cinco sentidos? Pues ellas poseen esos cinco y también otros quince. ¿Que los humanos tenemos el cerebro más desarrollado? Pues cada planta dispone de miles de 'cerebros' que gestionan su comportamiento. Y así con multitud de falsas creencias: las plantas se mueven (a pequeña escala, claro está), interaccionan con otras plantas y con animales, hablan, oyen, sienten e incluso sueñan. Es hora de rebatir la idea de que las plantas carecen de inteligencia y para ello nada mejor que leer este maravilloso libro.

'...¿que en el planeta Tierra existe tan sólo un 0,3 por ciento
de vida animal, frente a un 99,7 por ciento de vida vegetal?
Pues bien, entonces las plantas son los seres dominantes,
mientras que la presencia de los animales es puramente testimonial.
Y la explicación sólo puede ser una: las plantas son organismos
mucho más refinados, adaptables e inteligentes de lo que solemos creer.'

Opinión:

¡Y esto qué tiene que ver con la literatura de género! me diréis. Es cierto, poco tiene que ver. Salvo que en el libro se mencionan las fitocomputadoras, el sueño de las plantas o bien la necesidad de conocerlas a fondo para, en un futuro, poder afrontar un posible encuentro con alienígenas. ¡Ahí es poco! Si con lo que os he dicho hasta ahora no os he convencido olvidadlo, no es vuestro libro. Si por contra os ha picado la curiosidad haréis bien en leer esta fabuloso ensayo que tiene por finalidad quitarnos la venda de los ojos y mostrarnos que el mundo vegetal sigue siendo para nosotros un gran desconocido.

Mi formación de biólogo es un claro motivo por el que he congeniado de entrada con este libro: he recordado con cariño terminología y conceptos que creía enterrados en el baúl de mi mente académica. Pero que esto no os eche para atrás. Debo aclarar que gracias a la traducción su lectura es muy amena y que cualquier persona puede entenderlo sin conocimientos científicos previos. El uso de ejemplos comunes hace inteligible una obra que tiene una profundidad mayor de la que aparenta. De hecho los mayores aciertos de este ensayo son su claridad y fluidez, algo con lo que el lector se puede sentir cómodo para luego quedar atrapado, como si del néctar de una planta carnívora se tratase.

Este tono didáctico se extiende a través de los cuatro primeros capítulos. Luego llega el capítulo 'V', esa maravilla que pone la guinda al pastel, ese mazazo definitivo, una certera patada en la entrepierna de nuestro orgullo de animal superior (casi supremo) del planeta para mostrarnos que aún tenemos mucho por aprender. La ficción está muy bien, pero a veces hacen falta dosis de realismo e incluso aprender cosas nuevas para que nuestro cerebro no se atrofie y siga lúcido. "Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal" nos proporciona esto y mucho más. Una lectura del todo apetecible para aquellas mentes inquietas a las que no les importa plantearse preguntas.

Ficha:

"Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal" - Stefano Mancuso y Alessandra Viola
Traducción de David Paradela López
Galaxia Gutenberg (978-84-16252-31-2)
142 páginas

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